Acostumbrados como estamos a que las operadoras de móviles y de ADSL nos llamen a todas horas para intentar vendernos sus servicios (cuando no directamente a estafarnos con mentiras), me han ocurrido dos casos recientes que me han sorprendido bastante.
Empecemos por el principio. En mi casa tengo una mísera ADSL de Ya.com de 3 megas, por la cual estaba pagando 20 euros al mes (sin llamadas gratis incluidas y por supuesto pagando la cuota de mantenimiento de línea a Telefónica). Hasta ahora aguantaba con ello porque el fijo no lo usamos prácticamente nada y además los usos intensivos de internet los suelo hacer en la empresa. Pero esta conformidad cambió por dos motivos:
- El primero es que después de tener 10 megas en la tienda durante unos meses, el tener 3 megas en casa se hacía comparativamente odioso.
- A un familiar le llamaron de Orange para hacerle una oferta jugosa de internet (6 megas de bajada y 640 kb de subida)+llamadas+línea a 39,95 euros al mes.
Este familiar se acogió a la oferta y yo mismo fui a instalárselo, y comprobé que funcionaba más que bien, sobre todo teniendo en cuenta que al final no eran 6 megas sino 7 los que le llegaban. Esto último fue lo que me acabó de decidir. Raudo y veloz, voy a la página de Orange, relleno todos los formularios con los datos pertinentes y finalizo el proceso. Al cabo de unos instantes, recibo un mail con una copia de todos los datos que había introducido y confirmándome que mi pedido estaba en marcha y que me irían avisando del proceso. Esto fue el día 4 de enero.
Fueron pasando los días, y no tenía ninguna noticia nueva. Como a mi familiar le tardó más o menos un mes, no le daba importancia, y me fui olvidando del tema. Pero cuando ya habían pasado casi dos meses, llamé por teléfono (un 902 para más señas, increíble que haya que pagar por consultar el estado de un alta nueva) y lo que me dijeron me dejó a cuadros:
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