Desde hace mucho, uno de los lastres con que cargamos los tenderos de informática son los ventiladores de las tarjetas gráficas. Es multitud la cantidad de este tipo de componente que teníamos que cambiar o reparar por culpa de los antedichos ventiladores. Y no sólo porque dejaran de funcionar, sino también porque algunos, un tiempo después de funcionar, empezaban a hacer un ruido muy molesto.
Eran los tiempos en que las tarjetas gráficas no eran ni sombra de los monstruos que se ven hoy en día, con sistemas de refrigeración que consistían en un pequeño disipador y, acoplado al mismo, un también diminuto ventilador. En aquella época había muchos fabricantes de gráficas (algunos de ellos desaparecidos hoy en día) que se podían considerar “low cost”, y se vendían bastante todo sea dicho, ya que la diferencia de precio con las tarjetas de marca era bastante considerable. Estos fabricantes se limitaban a diseñar productos siguiendo las especificaciones genéricas del fabricante del chipset (en aquel entonces Nvidia era la reina del panorama). No es que fueran malas de por sí, de hecho todavía tengo clientes funcionando con ellas, pero como siempre suele suceder el ahorro de costes se notaba por ejemplo en los chips de memoria usados, el packaging y, como no, en los ventiladores. No es raro que nos entre al taller algún PC de aquella época y que, una vez abierto, veamos que el ventilador está más seco que una mojama y no rueda ni a la de tres, y sin embargo el ordenador sigue funcionando incluso jugando varias horas (eso sí, las “calfonás” no se las quita nadie).
Así pues, para nosotros no es raro haber tenido que enviar tarjetas gráficas en garantía a nuestros proveedores porque el ventilador había dejado de hacer su función. Se hacía el cambio y listo. Sin embargo, con el paso del tiempo pasó algo similar a lo que hemos visto en el mundo de los portátiles: las marcas “low cost” (quizá no estaría de más decir clónicas) fueron desapareciendo paulatinamente al mismo tiempo que los grandes fabricantes iban reduciendo sus precios, de manera que hemos llegado a la situación de que no se monta ninguna gráfica que no sea de un ensamblador reconocido (léase Asus, Gigabyte, POV, etc.).
Al mismo tiempo, los sistemas de disipación y ventilación iban progresando. Se veían ventiladores más grandes, que podían funcionar a menos revoluciones obteniendo el mismo rendimiento con menos ruido. Los chips de memoria también incluían disipadores en algunos casos. Las bestias pardas incluían bloques de refrigeración que hacían que una gráfica ocupara 2 bahías. En mi caso particular, uno de los motivos de más alegría fue el hecho de que, con seguridad, las reparaciones por ventiladores rotos o ruidosos se iban a reducir significativamente.
Y en eso que llegamos a la semana pasada, en la que nos presentan 2 ordenadores con problemas que apuntaban al sistema gráfico. El primero de ellos, un PC que tenía 1 año, con una gráfica ASUS y chipset Nvidia 9800GT, concretamente esta:
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Hace ya mucho tiempo, publiqué un post (ver 

Después de todo lo que os contaba en el post anterior sobre el ADSL de Vodafone que me pedí por la tienda online de esta operadora y la pequeña odisea que llevaba con ellos, me veo en la obligación de contaros la segunda parte, ya que igual que me gusta criticar cuando algo no funciona como debería, es justo también contar las cosas cuando van bien (en este caso, más que bien).
Nuestro amigo y lector habitual 