Curiosa, muy curiosa la cifra que el marcador de Feedburner anunciaba hoy como número de suscritos a este blog:
Esperemos que no sea síntoma de mal presagio y que pronto esta cantidad llegue por fin a los 700.
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Acabo de leer un documento estremecedor que me ha dejado bastante impactado. Como algunos recordaréis, hace poco salió en las noticias un caso en el que un padre fue acusado de abandono por dejar a su hijo en una comisaría “para le reprendieran por su mal comportamiento”.
Ahora, en El Mundo publican un escrito de dicho padre donde explica, con todo lujo de detalles, su situación y el por qué hizo eso.
Yo, de momento, no soy padre. Pero aún así no puedo más que entristecerme al leer un caso así, y apoyar (aunque sea virtualmente) a esta persona que tiene la mala suerte de tener un hijo rebelde (en el peor sentido de la palabra) y que, encima, tiene que ver cómo este sistema social y judicial en el que vivimos no le da el más mínimo apoyo (al contrario, lo penaliza por educar a su hijo de la mejor manera que sabe).
Sólo con leer el principio ya me quedé a cuadros: “Hace tres años le di un par de bofetadas a mi hijo de 10 años en público. Eran las fiestas de Valle de Egüés (Navarra). Me dijeron que estaba haciendo todo tipo de trastadas. Lo saqué a la calle y, ante su rebeldía, le di dos bofetones. Una pareja de la Policía Municipal presentó una denuncia por abuso y maltrato… La Policía me calificó de maltratador y lo contó a quienes quisieron escuchar. Más de un vecino se acercó a preguntarme si era cierto que yo le había dado una paliza a mi hijo… Cada dos meses lo suelen excluir unos dos días por alguna falta de respeto a un profesor. Esta vez no sólo le insultó, sino que le amenazó con denunciarle a la Policía Municipal. Con 10 años. La consecuencia fue una advertencia de que la próxima expulsión implicaría la salida definitiva del centro.” (las negritas son mías).
Mi opinión es que estamos llegando a un punto en el que, en pro de lo políticamente correcto, estamos llevando ciertas situaciones a extremos completamente absurdos…
SIGUE LEYENDO, todavía hay más…
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