Nuestro querido tendero digital, en su blog, hace referencia a un tema interesante del que me gustaría dar nuestro punto de vista. En su entrada titulada “A vueltas con la crisis” comenta en qué se está notando en su tienda la crisis económica que supuestamente está empezando. Aunque ya realicé un comentario en su bitácora, me gustaría dejar un pequeño grano de arena en la nuestra basado en nuestra experiencia propia de pequeña tienda “de pueblo”, que supongo que será aplicable en cierta manera a otros negocios que no tengan que ver con la informática.
Cuando estás en un negocio de cara al público hablas con mucha gente: clientes, proveedores, propietarios de negocios vecinos, familiares empresarios, etc. Y desde hace muchos meses no dejo de oír la palabra “crisis”, tanto en el mundo real como en el virtual. Y aunque este tema es muy socorrido para conversaciones efímeras (como el tiempo) y, a la vez, muy escandaloso, no veía yo que hubiera ningún indicativo de tal problema. Es decir en nuestro caso teníamos un ritmo más o menos normal y no se escuchaba ningún hecho notorio en la población que confirmara los malos augurios que no dejaban de comentarse en los corrillos. Tampoco se hacía mucho hincapié en las noticias, por ejemplo.
En internet muchos blogs un poco “catastrofistas” como el de Alberto Noguera no dejaban de proclamar a los cuatro vientos que todo este silencio era provocado, debido a la cercanía de las elecciones. Según ellos, al gobierno no le interesa que se intuya nada referente a la crisis hasta que no pase el día de las votaciones.
Y mira tú por donde resulta que a finales de noviembre-principios de diciembre empezamos a notar que el ambiente pre-navideño no era ni mucho menos parecido al de otros años. El aluvión de gente típico de esos días preparando los regalos, pidiendo presupuestos, haciendo reservas de material… pues como que no. Además de eso era algo que se notaba en el ambiente, no se veía tanta alegría “consumista”, no sé cómo describirlo exactamente aunque supongo que me entenderéis. En resumen: indudablemente se puede decir que estas navidades han sido las más flojas en cuanto a ventas en los 7 años que llevamos abiertos, y no sólo de ordenadores nuevos sino también de accesorios, periféricos, etc. Y eso que desde hace un tiempo los precios de los PCs está cayendo en picado, en parte gracias a la fortaleza del euro frente al dólar (yo alucino cuando veo módulos de 1 giga de memoria por unos 20 euros y discos duros de 500 gigas alrededor de los 70 euros).
Otro efecto colateral típico de las crisis es la agudización de un mal endémico de los comercios de poblaciones pequeñas: las deudas de los clientes morosos. Por desgracia es muy difícil hablar con alguien que posea un pequeño negocio/empresa y que no sufra de esta epidemia. Los impagos de clientes particulares ha crecido como la espuma desde diciembre, incluso clientes que eran muy cumplidores en ese tema están tardando mucho más de lo normal en aparecer por el establecimiento a liquidar parcial o totalmente sus compras, obligándonos a replantearnos este tema con mucha seriedad y empezar a comportarnos como las tiendas “de ciudad” (muy a pesar nuestro, ya que estas cosas son las que dan cierta ventaja al comercio tradicional frente a la gran superficie).
Vinculado con lo anterior hemos visto como en estos pocos meses varios negocios que llevaban ya algunos años funcionando han cerrado las puertas. Hablando con sus propietarios oyes lo que os estoy comentando: las ventas han bajado un montón, los clientes pagan tarde o directamente no pagan, el alquiler los ahoga, no ganan ni para obtener un sueldo decente que compense los dolores de cabeza y horas de trabajo extra que supone un negocio propio, etc. También han caido algunos constructores que hace no mucho se paseaban por el pueblo con sus Mercedes y ahora van con el c3 con los rótulos de la quebrada empresa todavía pintados. Y, mira que casualidad, ahora que han pasado las elecciones ya empezamos a ver en las noticias cositas preocupantes al respecto.
Lo que realmente me ha animado a escribir esta entrada ha sido un comentario de un cliente (trabajador en la construcción) que ha pasado por la tienda y hemos tenido esta conversación:
- Vaya la que se nos viene encima, ¿eh? Seguro que tú lo has notado también, ¿a que ya no vendéis tantos ordenadores como antes?
- Pues hombre, qué te voy a contar, cuando viene crisis nos toca a todos, algo se nota.
Y me suelta la siguiente frase antológica:
- Nosotros también lo hemos notado mucho, no se mueve nada. Y mira lo que te digo, ¿ves los bares? Ni una rata. Y cuando los bares empiezan a no tener clientela…. ¡agárrate!
Me he asomado a la calle y he visto que, lo que antes a esa hora era una calle llena de coches y los bares a rebosar de trabajadores que acaban su jornada, estaban casi vacíos. Y, entre nosotros, os confesaré que un pequeño escalofrío me ha recorrido la espalda.
Valora este artículo:

Enviar a Twitter
El último caso que nos ocurrió fue con un portátil, concretamente un TravelMate 5720 C el cual vino con la batería rota. El portátil funcionaba mientras lo tuvieras conectado a la red eléctrica, pero cuando le quitábamos el transformador se apagaba. Llamamos y el que nos atendió nos dijo que lo más probable es que fuera la batería, y nos indicó el proceso a realizar (empaquetar la batería, poner los datos en el paquete y llamar al transportista para que viniera a recogerlo). Pues bien, desde que se lo llevaron hasta que nos llegó la nueva batería pasaron unos 20 días (día arriba día abajo). Este tiempo de espera me parece inaceptable en este caso, otra cosa es que la avería fuera más difícil y tuvieran que hacer pruebas al portátil entero, pero probar una batería, ver que no funciona y enviar una nueva no tendría que suponer más de 7 días de demora. Por supuesto, al cliente no le hicimos esperar y le tuvimos que conseguir otra máquina nueva, otra vez nos tocó 

